{"id":92,"date":"2012-03-25T11:30:08","date_gmt":"2012-03-25T10:30:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.colegiopadredehon.com\/blog\/pastoral\/?p=92"},"modified":"2012-02-29T19:47:30","modified_gmt":"2012-02-29T18:47:30","slug":"cuaresma-5a-semana-primaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.colegiopadredehon.com\/blog\/pastoral\/?p=92","title":{"rendered":"Cuaresma 5\u00aa semana &#8211; Primaria"},"content":{"rendered":"<p>5. Betania (encuentro con Dios-oraci\u00f3n)<\/p>\n<p>Jes\u00fas ense\u00f1a a orar \u2013 Lc 11, 1-11<\/p>\n<p>Canci\u00f3n: \u201cBendice alma m\u00eda al Se\u00f1or\u201d, Fabiola del disco Fiesta es tu Palabra.<\/p>\n<p>El relojero<br \/>\nDe esto hace mucho tiempo. \u00c9poca en la que todav\u00eda todo oficio era un arte y una herencia. El hijo aprend\u00eda de su padre, lo que \u00e9ste hab\u00eda sabido por su abuelo. El trabajo heredado terminaba por dar un apellido a la familia. Exist\u00edan as\u00ed los Herrero, los Barrero, la familia de Tejedor, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Bueno, en aquella \u00e9poca y en un pueblito perdido en la monta\u00f1a, pasaba m\u00e1s o menos lo mismo que suced\u00eda en todas las otras poblaciones. Las necesidades de la gente eran satisfechas por las diferentes familias que con sus oficios heredados se preocupaban de solucionar todos los problemas. Cada d\u00eda, el aguatero con su familia tra\u00eda desde el r\u00edo cercano toda el agua que el pueblito necesitaba. El cantero hac\u00eda lo mismo con respecto a las piedras y lajas necesarias para la construcci\u00f3n o reparaci\u00f3n de las viviendas. El panadero se ocupaba con los suyos de amasar la harina y hornear el pan que se consumir\u00eda. Y as\u00ed pasaba con el carnicero, el zapatero, el relojero. Cada uno se sent\u00eda \u00fatil y necesario al aportar lo suyo a las necesidades comunes. Nadie se sent\u00eda m\u00e1s que los otros, porque todos eran necesarios.<\/p>\n<p>Pero un d\u00eda algo vino a turbar la tranquila vida de los pobladores de aquella aldea perdida en la monta\u00f1a. En un amanecer se sinti\u00f3 a lo lejos el clar\u00edn del heraldo que hac\u00eda de postill\u00f3n o correo. El retumbo de los cascos de caballo se fue acercando y finalmente se lo vio doblar la calle que daba entrada al pueblito: un caballo sudoroso que fue frenado justo delante de la puerta de la casa del relojero. El heraldo le entreg\u00f3 un grueso sobre que tra\u00eda noticias de la capital. Toda la gente se mantuvo a la expectativa a la puerta de sus casas a fin de conocer la importante noticia que seguramente se sabr\u00eda de un momento al otro.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue efectivamente. Pronto corri\u00f3 por todo el pueblo la voz de que desde la capital lo llamaban al relojero para que se hiciera cargo de una enorme herencia que un pariente le hab\u00eda legado. Toda la poblaci\u00f3n qued\u00f3 consternada. El pueblito se quedar\u00eda sin relojero. Todos se sintieron turbados frente a la idea de que desde aquel d\u00eda, algo faltar\u00eda al irse quien se ocupaba de atender los relojes con los que pod\u00edan conocer la hora exacta.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente una pesada carreta cargada con todas las pertenencias de la familia, cruzaba lentamente el poblado, alej\u00e1ndose quiz\u00e1s para siempre rumbo a la ciudad capital. En ella se marchaba el relojero con toda su gente: el viejo abuelo y los hijos peque\u00f1os. Nadie quedaba en el lugar que pudiera entender de relojes.<\/p>\n<p>La gente se sinti\u00f3 hu\u00e9rfana, y comenz\u00f3 a mirar ansiosamente y a cada rato el reloj de la torre de la Iglesia. Otro tanto hac\u00eda cada uno con su propio reloj de bolsillo. Con el pasar de los d\u00edas el sentimiento comenz\u00f3 a cambiar. El relojero se hab\u00eda ido y nada hab\u00eda cambiado. Todo segu\u00eda en plena normalidad. El aparato de la torre y los de cada uno segu\u00eda r\u00edtmicamente funcionando y dando la hora sin contratiempo alguno.<\/p>\n<p>-\u00a1Caramba!- se dec\u00eda la gente. Nos hemos asustado de gusto. Despu\u00e9s de todo, el relojero no era una persona indispensable entre nosotros. Se ha marchado y todo sigue en orden y bien como cuando \u00e9l estaba aqu\u00ed. Otra cosa muy distinta hubiera sido sin el panadero. No hab\u00eda por qu\u00e9 preocuparse. Bien se pod\u00eda vivir sin el ausente.<br \/>\nY los d\u00edas fueron pasando, haci\u00e9ndose meses. De pronto a alguien se le cay\u00f3 el reloj, y aunque al sacudirlo comenz\u00f3 a funcionar, desde ese d\u00eda su manera de se\u00f1alar la hora ya no era de fiar. Adelantaba o atrasaba sin motivo aparente. Fue in\u00fatil sacudirlo o darle cuerda. La cosa no parec\u00eda tener soluci\u00f3n. De manera que el propietario del aparato decidi\u00f3 guardarlo en su mesita de luz, y bien pronto lo olvid\u00f3 al ir amontonando sobre \u00e9l otras cosas que tambi\u00e9n iban a para al mismo lugar de descanso.<\/p>\n<p>Y lo que le pas\u00f3 a esta persona, le fue sucediendo m\u00e1s o menos al resto de los pobladores. En pocos a\u00f1os todos los relojes, por una causa o por otra, dejaron de funcionar normalmente, y con ello ya no fueron de fiar. Reci\u00e9n entonces se comenz\u00f3 a notar la ausencia del relojero. Pero era in\u00fatil lamentarlo. Ya n estaba, y esto suced\u00eda desde hac\u00eda varios a\u00f1os. Por ello cada uno guard\u00f3 su reloj en el caj\u00f3n de la mesa de luz, y poco a poco lo fue olvidando y arrinconando.<\/p>\n<p>Digo mal al decir que todos hac\u00edan esto. Porque hubo alguien que obr\u00f3 de una manera extra\u00f1a. Su reloj tambi\u00e9n se descompuso. Dej\u00f3 de marcar la hora correcta, y ya fue poco menos que in\u00fatil. Pero esta persona ten\u00eda cari\u00f1o por aquel objeto que recibiera de sus antepasados, y que lo acompa\u00f1ara cada d\u00eda con sus exigencias de darle cuerda por la noche, y de marcarle el ritmo de las horas durante la jornada. Por ello no lo abandon\u00f3 al olvido de las cosas in\u00fatiles. Cierto: no le serv\u00eda de gran cosa. Pero lo mismo, cada noche, antes de acostarse cumpl\u00eda con el rito de sacar el reloj del caj\u00f3n, para darle fielmente cuerda a fin de que se mantuviera funcionando. Le correg\u00eda la hora m\u00e1s o menos intuitivamente recordando las \u00faltimas campanadas del reloj de la iglesia. Luego lo volv\u00eda a guardar hasta la noche siguiente en que repet\u00eda religiosamente el gesto.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, la poblaci\u00f3n fue nuevamente sacudida por una noticia. \u00a1Retornaba el relojero! Se arm\u00f3 un enorme revuelo. Cada uno comenz\u00f3 a buscar ansiosamente entre sus cosas olvidadas el reloj abandonado por in\u00fatil a fin de hacerlo llegar lo antes posible al que podr\u00eda arregl\u00e1rselo. En esta b\u00fasqueda aparecieron cartas no contestadas, facturas no pagadas, junto al reloj ya medio oxidado.<\/p>\n<p>Fue in\u00fatil. Los viejos engranajes tanto\u00a0 tiempo\u00a0 olvidados, estaban trabados por el \u00f3xido y el aceite endurecido. Apenas puestos en funcionamiento, comenzaron a descomponerse nuevamente: a uno se le quebraba la cuerda, a otro se le romp\u00eda un eje, al de m\u00e1s all\u00e1 se le part\u00eda un engranaje. No hab\u00eda compostura posible para objetos tanto\u00a0 tiempo detenidos. Se hab\u00edan definitiva e irremediablemente deteriorado.<\/p>\n<p>Solamente uno de los relojes pudo ser reparado con relativa facilidad. El que se hab\u00eda mantenido en funcionamiento aunque no marcara correctamente la hora. La fidelidad de su due\u00f1o que cada noche le diera cuerda, hab\u00eda mantenido su maquinaria lubricada y en buen estado. Bast\u00f3 con enderezarle el eje torcido y colocar sus piezas en la posici\u00f3n debida, y todo volvi\u00f3 a andar como en sus mejores tiempos.<br \/>\nLa fidelidad a un cari\u00f1o hab\u00eda hecho superar la utilidad, y hab\u00eda mantenido la realidad en espera de tiempos mejores. Ello hab\u00eda posibilitado la recuperaci\u00f3n.<br \/>\nLa oraci\u00f3n pertenece a este tipo de realidades. Tiene mucho de herencia, poco de utilidad a corta distancia, necesidad de fidelidad constante, y capacidad de recuperaci\u00f3n plena cuando regrese el relojero.<\/p>\n<p>Rumiando el relato<br \/>\nAl terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar). \u00bfQu\u00e9 sucede en el relato?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pasa cuando el relojero se marcha?<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo actuaron las personas ante la falta del relojero?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3 al regreso del relojero?<\/p>\n<p>Descubriendo el mensaje<br \/>\nHacia el final del cuento se compara la oraci\u00f3n con la actitud de la persona que hab\u00eda mantenido funcionando su reloj, \u00bfpor qu\u00e9?<br \/>\nReleer el \u00faltimo p\u00e1rrafo del cuento, compartir las caracter\u00edsticas de la oraci\u00f3n que all\u00ed se mencionan, \u00bfqu\u00e9 pensamos? \u00bfcu\u00e1l es nuestra experiencia?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 lugar ocupa la oraci\u00f3n en nuestra vida?<br \/>\nCompartir c\u00f3mo oramos, de qu\u00e9 manera, cu\u00e1ndo&#8230;<\/p>\n<p>Compromiso para la vida<br \/>\nSintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5. Betania (encuentro con Dios-oraci\u00f3n) Jes\u00fas ense\u00f1a a orar \u2013 Lc 11, 1-11 Canci\u00f3n: \u201cBendice alma m\u00eda al Se\u00f1or\u201d, Fabiola del disco Fiesta es tu Palabra. El relojero De esto hace mucho tiempo. \u00c9poca en la que todav\u00eda todo oficio era un arte y una herencia. 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